El terremoto que sacudió a Granados
Uno de los 10 terremotos más grandes en la historia de México sacudió el pueblo con 7.4 grados Richter...
La tarde del martes 3 de mayo de 1887, una buena parte de los entonces 400 residentes de Granados se encontraba durmiendo su tradicional siesta, cuando un fuerte rugido que parecía provenir del centro de la tierra los sacó bruscamente del letargo y espantados comenzaron a ver cómo todo a su alrededor se movía, incluyendo las paredes y los techos de sus casas.
Aterrados, empezaron a salir de sus viviendas y observaron las polvaredas que se levantaban en las casas que se colapsaban y en otras más que se caían en pedazos a su alrededor. Sin cruzar palabras, viéndose espantados a las caras unos a los otros, los granadeños coincidieron al pensar en su interior en una sola explicación: El fin del mundo había comenzado esa tarde.
El temblor que se presentó en punto de las 2:14 de la tarde del 3 de mayo de 1887 es uno de los 10 terremotos más grandes registrados hasta ahora en la historia de México, con una magnitud estimada en 7.4 grados en la escala de Richter de acuerdo con los datos históricos del Servicio Geológico de Estados Unidos.
El sismo, que tuvo su epicentro a tan solo 65 kilómetros al norte de Granados, está bien documentado a pesar de haberse registrado hace casi 133 años. Los geólogos lo conocen como el "Temblor de Sonora" o "Temblor de Bavispe", por haber sido Bavispe la comunidad más próxima y la más afectada.
De acuerdo con información del periódico Constitución que se publicaba en Hermosillo en 1887, el temblor destruyó en Granados 17 casas y dejó seriamente dañadas 64 más, pero no provocó la muerte de ninguna persona. Huásabas también sufrió fuertes daños, pero al igual que en Granados, nadie murió.
En cambio, el pueblo de Bavispe fue totalmente destruido, sus casas, sus comercios y la iglesia se colapsaron. Unas 48 personas murieron bajo los escombros y otras 58 más resultaron lesionadas, según un reporte del Departamento de Geología de la Universidad de Arizona elaborado en 1980.
La mayoría de las muertes ocurrieron cuando los pobladores de Bavispe, asustados tras sentir el temblor corrieron a la Iglesia pensando que se trataba del fin del mundo. Una fuerte réplica que se registró minutos después provocó que el techo del templo y varios de los muros les cayeran encima, matando en su interior a decenas de ellos, muchos de los cuales eran jóvenes y niños.
El temblor se sintió en ciudades tan distantes como Albuquerque, Nuevo México; El Paso, Texas; Tucson, Arizona y Mazatlán, Sinaloa. En Hermosillo, algunas casas sufrieron daños y la sacudida hizo sonar las campanas de los templos.
Semanas después del terremoto, el Servicio Geológico de Estados Unidos comisionó al doctor George Goodfellow, un médico de Tombstone, Arizona, para que se dirigiera al sur junto con el fotógrafo Camillus S. "Buck" Fly, a fin de que buscaran el epicentro y documentaran el fenómeno geológico. El fotógrafo Fly tomó las primeras fotografías conocidas en el mundo de la ruptura de un terremoto.
El terremoto dejó una muestra visible: una ruptura en la superficie de la tierra que consta de tres segmentos con una longitud combinada de 101.8 km. La ruptura es hasta la actualidad la falla más larga registrada por un terremoto en tiempos históricos.
Entre 1887 y 1999 fueron inscritos en catálogos, archivos e informes de periódicos unos 64 movimientos telúricos en el noroeste de Sonora. La relativamente alta sismicidad en la zona motivó a que a principios de los 1900s algunos residentes de Granados tomaran precauciones — entre ellas construir tejabannes en el patio, cuartos aislados con techo liviano para dormir seguros en caso de un nuevo sismo nocturno.
