Este martes fuimos sorprendidos por una noticia que nos estremeció a todos en Granados: Murió, de forma súbita y prematura, Ramón Moreno Dávila, nuestro querido Ramón Pan, a los 70 años de edad.
Ramón no era únicamente el abuelo, esposo y padre de su familia, sino también hijo del pueblo, de sus calles, de su historia y de su gente. Era un granadeño de cepa, de esos a los que se les hace un nudo en la garganta en cuanto suenan los sones de "Nuestra Rústica Armonía".
Ramón nació el 13 de diciembre de 1955, orgulloso hijo de don Francisco Moreno Ocejo y doña Guadalupe Dávila. Creció respirando el aire limpio de la sierra, rodeado de la calidez que brindaba Granados en la década de los sesentas y setentas. Ramón amaba entrañablemente a su pueblo y muy en especial el asentamiento de BuenaVista, en donde tenía origen o raíces parte de su familia.
En su juventud, Ramón fue considerado un espíritu libre, incluso rebelde, cuando a principios de los años setenta formó parte del grupo de rock Pum Pax, que por unos cuantos años vino de vez en vez a romper la calma habitual del pueblo. Una vez me comentó que tras su experiencia en el grupo de rock ya no lo espantaba cualquier escenario.
Pero aquel espíritu inconforme no era simple rebeldía juvenil: era el germen de su vocación como activista político, siempre del lado de la verdad y por décadas en oposición a los gobiernos corruptos y antidemocráticos.
Ramón amaba, además de la música, la palabra escrita. Son decenas de artículos que escribió para este sitio de Galileos y cientos de enriquecedores comentarios que dejó a los artículos escritos por otros. Tenía una memoria prodigiosa y una curiosidad incansable que lo llevaron a convertirse, sin discusión, en el mejor cronista que ha tenido Granados.
Sus textos, siempre bien redactados, respetuosos y llenos de precisión, no eran simples relatos: eran retratos vivos de nuestra historia, de nuestros personajes y de las anécdotas que conforman la identidad de un pueblo de apenas mil habitantes. A lo largo de los años, en decenas de entretenidas narraciones, Ramón dejó aquí en los archivos de Galileos una especie de retrato del Granados de antes, de sus gentes y costumbres. Su pluma ha servido de puente entre las generaciones granadeñas.
Ramón construyó, junto con su esposa Gloria Durazo, una hermosa familia, integrada por sus hijos Judas Eduardo, Ramón y Gloria Angélica Moreno Durazo. Su orgullo y mayor deleite eran sus nietos: Eduardo, Manuel y Danna Lizeth Moreno Burgos; Geraldine, Ramón y Daniel Moreno Durazo; y Miranda Félix Moreno. Era un hombre de familia, y en eso no tenía dobleces: amaba profundamente a los suyos.
Hoy lo despedimos con tristeza, pero también con gratitud. Porque sus crónicas seguirán siendo faro de identidad para quienes amamos Granados. Porque su ejemplo de congruencia política y amor por la verdad seguirá inspirando. Y porque su vida nos enseñó que un hombre puede trascender cuando vive fiel a sus convicciones.
Que los ángeles reciban a Ramón Pan con música celestial, y que allá, donde las calles ya no tienen polvo y el tiempo no apremia, siga escribiendo crónicas para la eternidad.
Hasta siempre, Ramón.
Tu muerte este jueves me provoca sentimientos encontrados… Me duele que te hayas ido ya, sin que nos hayamos visto otra vez… Empero, me conforta que haya concluido tu sufrimiento físico en esta tierra.
Seguro estoy que todos los granadeños te extrañaremos, Benigno… Desde muy niño, tú te metiste en los corazones de los residentes del pueblo y llegaste a ser un personaje de los que son difíciles de olvidar.
Siempre, o casi siempre, feliz y sonriendo a pesar de tus problemas y limitaciones corporales, trabajando duro, recorriendo por muchos años las calles para ofrecer casa por casa la venta de algún alimento o producto.
Fuimos contemporáneos, casi de la misma edad. Coincidimos en las clases de catecismo, en el colegio, y creo que también hicimos la primera comunión juntos.
Tu infancia, y en general toda tu vida, no fue fácil. De chamaco sufriste el bullying de muchos de nosotros, tus inconscientes compañeros, que tontamente nos burlábamos de tu inhabilidad física. Pero Dios te dotó de una resiliencia única, y a los que te ofendíamos, con frecuencia nos devolvías una sonrisa, dándonos una lección cada vez que te molestábamos.
Con el tiempo, yo y muchos aprendimos no solo a respetarte, sino también a quererte. Benigno, a mí y a otros de tus compañeros nos diste desde muy niño múltiples lecciones de vida. Mi tía Alicia te ponía como ejemplo de buen hijo: siempre obediente con sus padres, siempre trabajando desde pequeño, hasta que ya tu cuerpo no te lo permitió.
Te recuerdo en el salón de clase… Llamaba la atención confirmar que tus limitaciones eran solo motoras y que las clases se te daban bien por tu avispada inteligencia y tu excelente memoria. Te gustaba el béisbol y fuiste una biblioteca memorizando jugadores y récords. Creo que nunca pudiste jugar, pero eso no impidió que disfrutaras de los juegos sirviendo como ampáyer.
Comencé a admirarte cuando de adolescente repartías las "saquitas" con la carne de la comuna. Cada saquita tenía el fierro de errar de un miembro de la comuna… No había ningún nombre ni apellido, y tú, Benigno, sabías perfectamente a quién pertenecía cada una por la marca de herrar.
Tras mi salida del pueblo ya no nos frecuentamos mucho. Mi más grato recuerdo tuyo, Beninin, será siempre aquel espontáneo saludo tuyo una vez que nos reencontramos, hará cosa de 16 ó 17 años…
¿Recuerdas? Te vi a unos dos metros de distancia en la esquina del billar de don Nacho Álvarez y te pregunté si me reconocías. Tú me miraste unos segundos y gritaste a todo pulmón con una sonrisa: "¡Pinchi Chichico!"… Fue el insulto más dulce que he recibido y que se ha quedado grabado no solo en mi memoria, sino en lo más profundo de mi corazón.
Gracias, Benigno, por tu amistad y por todas tus lecciones de vida… Estoy seguro de que te has ido derecho de Granados al cielo, y que Dios te ha recibido con los brazos abiertos, porque tú te ganaste la gloria en esta tierra.
Hoy, Granados pierde a uno de esos hombres que marcaron época. Héctor Fimbres Barceló, conocido y querido por todos como El Niñaco, murió este viernes a los 88 años de edad, dejando tras de sí una huella profunda en la memoria colectiva del pueblo.
Don Héctor, perteneció a esa generación nacida en las décadas de 1930 y 1940 —algunos incluso en los años veinte— que, sin haber fundado el pueblo, lo condujeron, lo hicieron avanzar y en muchos momentos le imprimieron paso firme y decidido. Estos hombres que fueron motores del desarrollo, que amaron y cuidaron a su tierra, y que dedicaron mucho de su tiempo a servir a la comunidad.
La partida de El Niñaco nos recuerda que poco a poco se están yendo esos pilares de nuestro pueblo, aquellos que con su esfuerzo y entrega marcaron el rumbo de Granados. Con su muerte, no sólo despedimos a un hombre, sino a un miembro de esa estirpe invaluable que supo darle identidad y fortaleza a nuestra comunidad.
Hoy se le despide con tristeza, pero también con gratitud. Su memoria quedará ligada para siempre al corazón de Granados. Con El Niñaco se va un pedazo de la historia viva del pueblo.
Sabía que este día estaba cerca Herlinda, a tus 97 años. Desafortunadamente llego hoy, y no podre ver y escuchar ya más tu perene sonrisa.
Siempre fuiste una fuente de la que solo emanaba cariño. Yo disfrute inmerecidamente de ese afecto, desde el primer día en que nos conocimos y nos hicimos camaradas a pesar de la diferencia de edad.
Yo era un mozalbete de 10 años y tú una mujer de 48, pero eso no impedía que charlotearemos todo el tiempo que compartíamos juntos detrás del mostrador de la tienda de los Trujillo.
Me gustaba ayudar a ratos a despachar en el abarrote del abuelo Rafael y su hermano Ángel, donde tú y tu hermana estaban a cargo, en un tiempo en el que por ese lugar circulaba a lo largo del día los intelectuales del pueblo. Pasaban a leer los cuatro diferentes periódicos nacionales que el abuelo recibía tres veces a la semana mediante el correo de Manuel Durazo (El Tío). Esos personajes, entre los que recuerdo a Alberto Noriega, Don Jesus Pedro Moreno, Mario Barceló, Don Lorenzo Robles y otros menos frecuentes, que con sus amenas charlas e intercambios de información enriquecieron esos días de 1973 y 74.
Recuerdo Herlinda que hablábamos de todo, mientras se despachaba, la azúcar, la manteca, los cigarros y también petróleo, metros de piola, y hasta cabezas de arado y balas calibré 30 30 y 22.
En ese entonces ya no ejercías tanto el noble oficio de la enfermería, a través del cual brindaste por años un vital servicio a todo el pueblo. Carmen (La Pelona) estaba más a cargo.
Luego de ese tiempo de convivencia detrás del mostrador, nos seguimos viendo, desafortunadamente solo durante mis esporádicos viajes a Granados. Tu y tus hermanas me recibían siempre con cariño.
Debes haberte ido muy feliz… tuviste una larga vida sin que a lo largo de los años menguara esa alegría natural que siempre te brotaba, a pesar de los altibajos que el caminar por la vida nos presenta.
Fuiste siempre integralmente hermosa… tu inagotable manantial de amor para los demás, comenzara hoy a ser recompensado ante la presencia del Señor.
Un abrazo amiga.
Las despedidas suelen ser dolorosas, especialmente las que marcan un adiós definitivo, como cuando ocurre la muerte de seres queridos. Sin embargo, la muerte hoy en Granados de nuestra querida "Lolita de Tomas", (DOLORES BARCELO DURAZO), no me produce la tristeza característica de la despedida. Lolita se ha ido, porque ya tenia que irse a sus 87 años tras una prolongada agonía, un largo periodo de ocho meses en estado de coma.
Tenia que irse porque ya no tenia nada mas que hacer en esta Tierra, dado que lo hizo todo. Ya no tenia mas que dar, porque lo dio todo.
He conocido a muy pocas personas como Lolita, que se entregan, que dedican su vida al servicio de los demás. Generalmente estas personas abrazan la vocación religiosa y desde ahí sirven a Dios y a su prójimo. Lolita escogió otro camino, mas difícil aún. Crear una extensa y bella familia y servir a la vez a Dios y a sus semejantes. Y cumplió cabalmente cada encomienda.
Por eso es por lo que este miércoles, su muerte en Granados no fue anunciada con el tradicional y triste doble de campanas. Se dispuso en cambio que las campanas de la Iglesia repicaran en celebración de una vida admirablemente vivida. Repicaron para elogiar una hermosa vida que se va tras cumplir su misión terrenal, en lo personal primero como hija y hermana, luego como esposa y, madre y finalmente como abuela y hasta tatarabuela.
Lolita también cumplió como cristiana y como ciudadana, encabezando múltiples actividades de ayuda a los demás y emprendiendo diversas iniciativas cívicas en favor de la comunidad.
Dolores Barceló Durazo nació el 25 de mayo de 1933. Fue la quinta hija del matrimonio de Domingo Barceló y Manuela Durazo, y entre sus hermanos se incluye a Rodolfo y Emilio Barceló y a sus hermanas Juanita, Teresa y María Auxiliadora (ambas religiosas) además de Celina y Martha.
Lolita no se fue a un convento, pero estuvo cerca. De joven recibió una fuerte formación religiosa en el seno familiar y de parte de las monjas, en ese entonces recién llegadas al pueblo. Luego, Dios dispuso que Lolita se fijara en un joven, Tomas Trujillo Provencio, que había regresado al pueblo tras abandonar sus avanzados estudios de teología en el seminario de Don Juan Navarrete.
Lolita y Tomas se casaron en 1955. Su matrimonio fue un complemento perfecto. Una fusión que motivo que sus vidas florecieran en conjunto. Embonaron como dos piezas de rompecabezas. Se acompañaron perfectamente en cada una de sus audaces iniciativas y provechosas locuras.
Quizás Lolita no habría sido Lolita en todo su potencial sin Tomas. Y Seguro estoy que Tomas no habría sido quien fue sin Lolita. Esta pareja se entrego el uno al otro y los dos a sus hijos y a su comunidad.
Entre 1956 y 1977, a lo largo de 21 años procrearon 15 hijos. Dos de los cuales murieron de pequeños y 13 le han sobrevivido.
Dolores Barceló era una mujer valiente que siempre echaba pa adelante. Uno de sus partos, el de su hijo Eloy, lo enfrento sola en el Huacora. Tomas se había ido a todo galope a traer al doctor para que la atendiera, pero para cuando el marido y el galeno llegaron, Lolita ya tenia al bebe en sus brazos, sin que nadie, no siquiera una comadrona la atendiera. En el inicio de su vida matrimonial, la pareja pasaba sus veranos en el Huacora.
Lolita y Tomas pusieron énfasis en la mejoría de la vida del pueblo, especialmente en los aspectos educativos. A esta pareja se le debe mas que a ninguna el que hubiera primero secundaria en Granados y luego Preparatoria.
Lolita fue una mujer hiperactiva. No paraba. No podía hacerlo teniendo tantos hijos y un marido que siempre estaba discurriendo algo que hacer para lograr un mejor Granados… como la regularización de terrenos ejidales, la creación de escuelas, o la formación de una cooperativa para la crianza y engorda de cerdos, que fue por varios años muy exitosa.
Dolores tuvo que enfrentar la viudez de manera prematura. Tomas murió en 1987, apenas a sus 59 años. La falta de su esposo no la freno. Continúo enarbolando las mismas actividades de beneficio comunitario, incluyendo una algo curiosa. En su animo de servir a los demás se convirtió en radio aficionada. Granados estaba prácticamente incomunicado y Lolita se metió a la radio afición para poder de esta manera tener comunicación instantánea con el exterior en caso de emergencias, cuando por ejemplo se necesitaba algo urgente como un avión para trasladar enfermos. Su identificación como radioaficionada fueron las siglas XE2PF.
Es difícil reseñar una vida de actividad tan intensa como la de Lolita y seguro estoy que se me escapan muchas cosas. Por eso hoy en el día de su despedida, en este miércoles en que el telón de su vida se ha cerrado para siempre, solo me queda como el espectador que fui de la presencia de esta mujer en este mundo, el aplaudir de pie, una vida plenamente vivida. Felicitaciones a sus hijos por esta súper madre que les toco….
Adiós Lolita…
P.D. se queda conmigo tu dulce voz llamándome Chichico
José Jesús Arvizu Provencio, conocido por muchos de nosotros como "Tio Chuchi", murió este miércoles en Hermosillo, a los 92 años, tras una larga y fructífera vida, dedicada a la familia y al servicio a los demás.
Tío Chuchi, nació en Granados el 19 de enero de 1926, en el seno de la familia de Don Juan Manuel Arvizu y María Provencio y fue hermano de Miguel Ángel, Teresa, Manuela, Juan Manuel, Vicente, Maruca y Thelma Arvizu Provencio.
Tío Chuchi se distinguió desde joven por ser un hombre ordenado e independiente. Comenzó a trabajar desde muy temprana edad, tras la prematura muerte de su padre que lo dejo siendo apenas un niño.
Siguiendo el ejemplo de sus dos hermanos mayores, Miguel Ángel y Juan Manuel, tio Chuchi se dedico la mayor parte de su vida al transporte de carga, conduciendo "troques", trasladando el ganado de la sierra a Hermosillo y a otros centros de distribución y acarreando a Granados diversas mercancías.
En enero de 1957 se caso con Beatriz Durazo Terán (Tia Tichi), formando juntos una bonita familia, que se fue extendiendo con el nacimiento de los hijos, Lorena, Leticia, Jesus, Lucina, Martha y Miguel.
En este hogar, se albergo por muchos años el Padre Wicho (Crisoforo Durazo) acogido por el amor de su hermana Beatriz, la solidaridad de su cuñado Chuchi y el cariño de sus sobrinos.
Durante un breve periodo, Tío Chuchi suspendió su actividad como transportista y se dedico a servir a su comunidad como presidente municipal de Granados entre 1976 y 1979 dejando como legado una ordenada y buena administración.
Poco tiempo después de esto, Tio Chuchi y Tia Tichi, hicieron lo que muchas familias granadeñas han tenido que hacer, trasladarse a Hermosillo para darles oportunidad de desarrollo a sus hijos.
Sus últimos años, los paso en Hermosillo disfrutando a los hijos, que poco a poco lo fueron rodeando de nietos, e incluso alcanzo a que un par de bisnietos le alegraran su vida.
Dios fue caritativo con tío Chuchi, dándole una larga vida, que supo transcurrir dejando en quienes le conocimos muy buenos recuerdos.
Descansa en paz José Jesus….—
Cuando uno recibe la noticia de que ha muerto una persona querida, un familiar o un amigo, de inmediato se le vienen a la mente a uno los recuerdos de la convivencia que se tuvo con esa persona. Esta mañana, me han inundado los recuerdos que me quedan ahora y para siempre de mi Tío Gustavo (Trujillo Provencio), quien falleció hoy a los 87 años de edad.
Todos tienen una cosa en común, no importa si el recuerdo es de hace cinco años,-- la última vez que platique largo y profundo con él--, o de si hace más de 40, cuando siendo niño tuve la fortuna de que su presencia enriqueciera mis días.
Tío Gustavo en todas las etapas de su vida y bajo todas las circunstancias, en las buenas y en las malas fue siempre el mismo hombre sin dobleces. Vivió toda su vida con cabal decencia y honestidad, con humildad, con congruencia, con compromiso, con amor al prójimo.
Diré sin exagerar que practico en su vida diaria todos los valores del buen cristiano y los transmitió a sus hijos y a quienes le conocieron.
Aunque eran primos hermanos, mi padre lo considero siempre un hermano y todo el tiempo se refirió a él con admiración y cariño. Nacieron el mismo año 1930, y murieron también el mismo año. Juntos pasaron muchas vicisitudes de jóvenes y se asociaron en pequeños negocios, teniéndose siempre plena confianza uno al otro.
Tío Gustavo y Jesús, mi padre, sorbieron las virtudes de Ángel y Rafael sus progenitores y me atrevo a pensar que en algunos aspectos tal vez los mejoraron. Al menos tío Gustavo… él era prudente, una cualidad escaza en la familia… no se apresuraba a juzgar…
Madrugaba a trabajar… y uno de los recuerdos más gratos que me quedan, fue cuando una mañana muy temprano en el corral que estaba detrás de lo que fue la tienda de los Trujillo, tío Gustavo me enseño como se ordeñaba una vaca. Tarde en aprender, pero nunca se desesperó.
Su presencia era agradable, su conversación salpicada siempre con chispas de buen humor. Tío Gustavo poseía una aguda inteligencia y con él, se podía platicar profundo o ligero de todo tema…
Otros recuerdos de mi tío, tienen que ver con las caminatas juntos a la milpa en Buenavista y con el cruce del rio en la canastilla.
Concientizo ahora… que Tío Gustavo fue un faro para mí y para muchos de sus sobrinos, dando luz, mostrando con su ejemplo de vida el camino recto, aunque no siempre le imitamos y seguimos.
En este momento, de verdad, no tengo un pésame para mis primos, Clarisa, Ángel Ramón, Antonia, Mónica, Veronica y Hugo… Tengo para ellos una felicitación, por el gran padre que tuvieron, cuya esencia no muere hoy, porque se ha albergado en ustedes primos y un poquitito en cada uno de quienes lo tuvimos cerca… Un abrazo, primos Trujillo Durazo
Jesús Trujillo Moreno, un hombre recto y de profunda fe en Dios, que a lo largo de toda su existencia supo vivir fielmente sus valores, trabajando de manera tenaz y formando una extensa familia, murió la madrugada de este jueves en Hermosillo, a los 87 años de edad.
Mi padre, "El Chachito", como cariñosamente muchos le conocían, vivió siempre agradecido con la vida, haciendo amistades fácilmente y siendo generoso con su prójimo, entusiasmado por aficiones como el beisbol, el baile y la música de las grandes bandas.
Don Jesús, nació el 5 de enero de 1930 en Granados, Sonora y fue uno de los cinco hijos del matrimonio de Rafael Trujillo Montaño y Angelita Moreno Durazo. El Chachito, formo parte de una generación de granadeños cabales, de firme moral, que cumplieron honradamente con cada una de sus misiones como, hijos, esposos y padres.
En Granados, en la década de los 30, Don Jesús se graduó del más alto grado de estudios que había por entonces en aquella región, el quinto año de primaria, pero aunque nunca más volvería a una escuela formal, salvo unos meses en el seminario de Hermosillo, el no terminaría nunca de acumular los conocimientos necesarios para abrirse paso en la vida.
En los 40s, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, fue cuando a mi padre se le comienza a conocer como el Chachito, porque empieza a ayudar a su padre "El Chacho" en la tienda del pueblo y como chofer en los viajes, que el abuelo hacia entonces constantemente a Hermosillo y Nacozari.
En ese tiempo de adolescente se desarrolla su primera pasión, la de los carros. Aprendió a manejar antes de los 13 años, y a los 15 ya se había convertido en experimentado chofer de su papa.
A los 24 años, Don Jesús decide que tenía que independizarse y comenzar a ver por si mismo, por lo que opta por sumarse a la corriente de muchachos del pueblo que viajan a trabajar como braceros en los campos de California en 1954. Este breve periodo de tan solo cinco meses marco la única ocasión en su vida en la que percibió un sueldo… su salario de pizcador le sirvió para ayudarle a comprar su primer troque... un Ford modelo 1953.
En 1956 inicia el noviazgo con María Modesta Durazo, (Mariquilla), que tres años después lo conduciría al matrimonio. Se casan el 29 de diciembre de 1959.
Mi madre no era celosa, pero sabía que tenía que compartir a su marido con el otro gran amor que éste tenía, con su otra pasión a la que le dedicaba largas horas y algunos fines de semana. El beisbol. El beisbol podemos decir que fue su único vicio. Algunas veces mi madre comentaba que si ella moría y ese día había juego de beisbol mi papa dejaría la funeraria para ir a ver el juego.
Los sesenta fueron buenos años… A Jesús y Mariquilla les comienzan a llegar los hijos y prácticamente no dejan de llegar durante toda esa década y principio de la siguiente, hasta sumar un total de ocho.
El negocio de mi padre en aquel entonces de surtir de mercancías a los abarrotes de la sierra, se le dio bien. Pero Don Jesús decide que debe dejar esa serenidad que le proporcionaba el pueblo, para poder darle opciones de educación y desarrollo a sus hijos y en una difícil y dolorosa decisión resuelve trasladar a la familia a Hermosillo. La familia salió de Granados el día de San Pedro y San Pablo de 1970. Fuimos una de las primeras familias en salir del pueblo y después de la nuestra vinieron muchas más.
Hace poco, le pregunte, como es que lo había hecho, como fue que había podido siempre proveer, a aquella numerosa familia que consumía diariamente casi 10 litros de leche y no sé cuánto más de supermercado semanal, además de múltiples otras cosas… Me respondió que él no lo había hecho solo, que lo había hecho con la ayuda de Dios y con la colaboración constante de Mariquilla.
Hoy ha muerto a los 58 años de edad mi primo hermano Pimpollo… su apodo siempre fue mas fuerte que su nombre, Felipe Durazo Barceló… Desconozco quien le puso ese sobrenombre de Pimpollo, pero debió haber sido algunas de sus tías, sorprendida por la belleza de aquel enorme y saludable bebe que Cruz Barceló trajo al mundo en febrero de 1958, en un difícil parto que le costo su propia vida.
Pimpollo, de acuerdo al diccionario significa "niño hermoso" y cuentan que el hijo menor de Felipe Durazo y Cruz Barceló, lo era, cuando nació y en sus primeros años… Después, su hermosura física fue quedando en segundo plano, rebasada por la hermosura de su corazón…
Esa fue la característica que marco su vida… Pimpollo era un ser humano verdaderamente sensible, compasivo, bueno de verdad pues… una característica heredada de su padre, el Tío Felipe, y nutrida por las enseñanzas de su mentor el Padre Jesús Arvizu y de su tía y mamá Lupe Barceló.
Pimpollo nació en Granados, pero nunca vivió en el pueblo… las circunstancias provocaron que fuera siempre un residente de Moctezuma. Al nacer y morir su mamá, sus tías maternas se hicieron cargo del bebe y se lo llevaron consigo a Moctezuma.
Aquel bebe, llego a la casa de los abuelos maternos, donde se asistía el Padre Arvizu y Pimpollo paso a ser prácticamente un hijo para este sacerdote. Pimpollo creció y se formo en Moctezuma, rodeado por el cariño de su familia materna, los Barceló.
Hace muchos años escuche una anécdota sobre Pimpollo, que no recuerdo quien comento, pero que me dejo una impresión que no he borrado nunca… Un día de Navidad, siendo Pimpollo un niño de siete u ocho años de edad, amaneció rodeado de regalos, mas de los que había pedido. Pero para antes del mediodía del 25 ya no jugaba mas con ellos, pues había metido todos los juguetes en un saco y le había pedido al Padre Arvizu que se los llevara a regalar a los niños pobres que ese día no les había amanecido nada..
Esa imagen de Pimpollo caritativo y bondadoso.. nunca se me borro… Porque el la transmitía constantemente con su sonrisa y su trato, siempre cariñoso..
Pimpollo fue siempre aficionado a las suertes de rodeo, y probo de joven la jineteada junto con su primo Julián (Tuta) Barceló, quien fue su otro hermano en Moctezuma… Edgar, uno de sus hijos heredo este hobby y Pimpollo tuvo la satisfacción de verlo participar como jinete profesional en los rodeos. Su vida profesional fue siempre alrededor del rancho y el ganado.
Pimpollo caso con Leonor Ortiz López (Norsy) con quien procreo cuatro hijos, Joel Felipe, Jesús Alain, Edgar y Aram, con quienes hoy comparto su perdida, al igual que con sus hermanos Uldarico, Nora, Evangelina y Chata.
Ramón Humberto Trujillo Moreno, quien dedicara toda su vida al servicio de los demás a través de su vocación sacerdotal, y fuera conocido por muchos como el "Padre Monago" falleció este lunes en Hermosillo a los 86 años de edad.
El Padre Monago nació en Granados el 31 de agosto de 1928 y fue uno de los cinco hijos de Rafael Trujillo Montaño (El Chacho) y María de los Ángeles Moreno (Tia Angelita).
Su vocación religiosa se evidencio desde niño, sirviendo de monaguillo a los sacerdotes del pueblo, por lo que comenzó a ser conocido desde entonces como Monago.
Ramón Humberto tenia apenas unos ocho o nueve años de edad, cuando el celebre monseñor Porfirio Cornidez (El Padre Cornidez) visito Granados para ofrecer unos ejercicios espirituales y pronostico entonces que ese niño seria sacerdote, al ver el interés que ponía en las platicas y lo bien que respondía a todas las preguntas.
El Monago ingreso al seminario siendo aun adolescente y fue discípulo en lo que entonces se conocía como "La Parcela" del obispo Juan Navarrete. Se ordeno como sacerdote el 7 de junio de 1953, a sus 24 años de edad.
Su primera encomienda fue la parroquia de Cananea, donde sirvió varios años a finales de la década de los 50s, para luego pasar a Etchojoa. Después atendió parroquias en Hermosillo en los barrios de Villa de Seris y "Tiro al Blanco" y ya con los años acumulados, decía que había tenido la suerte de regresar nuevamente a Cananea, para terminar su vida sacerdotal justo en la parroquia en la que había iniciado.
Ramón Humberto tenia elocuencia para hablar y sus sermones se salían de lo ordinario, por dos cosas, por interesantes pero también por ser generalmente largos.
Siendo hijo de El Chacho, el Monago al igual que sus hermanos, Jesús y Esteban, desarrollo una pasión por los automóviles, conduciendo carros desde niño y conociendo su funcionamiento al detalle. Sus carros, siempre de modelo atrasado, funcionaban mejor que un reloj suizo, porque atendía cada detalle de su mantenimiento.
Al Padre Monago le apasionaba viajar y trato de hacerlo cada vez que podía, emprendiendo en su pick-up viajes hacia el sur de México, especialmente a Michoacán, donde abrazo un culto especial a la imagen del Cristo Negro de Carácuaro.
Otra de sus pasiones, fue la radio afición. El Padre Monago fue Radioaficionado muchos años, y desarrollo amigos a lo largo de Mexico y centro y Sud américa a través de las ondas hertzianas.
La edad se le cayo encima estando en Cananea y comenzó a ser afectado por la enfermedad de Alzheimer, por lo que se vio forzado a retirarse y regresar a Hermosillo. Sus últimos dos años fue albergado por la arquidiócesis en la Casa San Vicente.
El Padre Monago era al momento de su muerte el sacerdote mas viejo originario de Granados y será siempre recordado por quienes le conocimos, por su gesto siempre amable y por haber sido fiel servidor a su vocación sacerdotal. Al Padre Monago le sobreviven sus hermanos Jesus y Esteban, y múltiples sobrinos.
Descansa en Paz Ramón Humberto.
Creo que a todos nos ocurre cuando nos notifican la muerte de un ser querido, de un amigo o familiar… Al enterarnos de que se ha ido, los recuerdos de nuestra convivencia con esa persona se agolpan y pasan por la cabeza una y otra vez como en forma de ronda…
Así ha sido para mí la tarde de este domingo… la he pasado rumiando las memorias que tengo de mi primo Gustavo…
Fuimos contemporáneos… si acaso le llevaba apenas unas semanas... y como era natural en el Granados de hace cuatro décadas, todos los niños de la misma edad convivíamos, independientemente de si éramos familiares o no …
Gustavo fue un niño bien portado… por lo que no recuerdo haber hecho travesuras en su compañía, como la clásica de irse a bañar al rio sin permiso… o la de fumar un cigarro a escondidas…
Los recuerdos que tengo de el, son los de haberlo acompañado multiples veces a la milpa en Buenavista, con su padre y con su hermano Ángel Ramón… y de vez en cuando lidiando a Hugo, entonces un infante..
Recuerdo el cruce del rio en la canastilla, los juegos de béisbol, las mañanas de catecismo en las bancas de la Iglesia… y la memoria que mas aprecio… la de aquella mañana en que el y su papá, el Tío Gustavo, me enseñaron a ordeñar una vaca, en el corral que existía entonces a un lado de la esquina que ocupaba la ahora desaparecida tienda de los Trujillo.
Gustavito, como cariñosamente casi todos le llamamos siempre, sin importar que fuera acumulando los años, era a quien recurría para que me consiguiera un caballo los días de San Juan..
Nuestra convivencia de niños, se hizo menos frecuente en la adolescencia y juventud.. Distanciados geográficamente, el en Granados y yo en Hermosillo…
De adolescente, Gustavo se destacó, por su inteligencia y por ser a juicio de las muchachas, muy bien parecido… Tenía muchas de las cualidades de un triunfador… y se alistaba para serlo…
Como muchos jóvenes granadeños, marcho a Ciudad Obregón a estudiar su preparatoria en el Seminario… Una forma que fue utilizada por muchos para continuar sus estudios, independientemente de si sentían o no la vocación del sacerdocio… En el caso de Gustavo, creo que si pudo haber existido la disposición a la vida religiosa, habiendo sido criado por esos padres tan devotos…
Fue entonces cuando un accidente automovilístico le transformo la vida .. y las capacidades de aquel joven sagaz e inteligente se vieron menguadas por el golpe o los golpes que recibió en la cabeza durante el incidente…
Gustavo ya no fue nunca más el mismo.. Su vida no se apagó pero no volvió a tener el brillo que hasta entonces lo acompañaba… Creo que fue gracias a las atenciones de sus padres y hermanos que pudo sobrellevar su percance y recuperarse lo más posible, para poder ser una persona funcional y colaborar con el trabajado diario…
Podría decir que la vida no le fue justa… Aunque no se qué tan de acuerdo estaría Gustavo con ese juicio… .. el accidente no pudo acabar con su característica sonrisa y su buen humor y a pesar de las circunstancias le continuo sonriendo a la vida
Tia Maria murió hace apenas unas semanas y creo que desde que llegó al cielo comenzó a cabildear con el creador la mejor forma de continuar protegiéndolo, llevándoselo consigo.. Así es como entiendo la muerte del primo, como una decisión de su madre, que aun después de marcharse de esta vida, continua resguardando a los suyos como siempre lo hizo en la tierra…
Descansa en paz.. Gustavo, que tu paso por esta vida alegro siempre a quienes te conocimos…
Es por muchos conocidos la ingeniosa habilidad que poseía Don Pancracio para hacer narraciones humorísticas… composiciones y hasta creo que poesía…
Don Pancracio estaba dotado de un humor fino e inteligente, que le permitía "componer al vuelo" versos y cuentos que sacaban las carcajadas de quienes los escuchaban.
Me han relatado varias de sus graciosas composiciones, desafortunadamente tengo una pésima memoria y las he olvidado todas.
Sin embargo… he encontrado por ahí… una carta escrita por él en 1952 cuando atendía un rancho de Don Venancio Barceló y se padecía entonces una muy grave sequía. La situación estaba en tal emergencia, que Don Pancracio escribe la siguiente carta a su patrón.
La presente, patrón, es con el fin de saludarte y ponerte en conocimiento de la situación por la cual atravesamos.
Los pastos muy resecos, las aguas muy recortadas. En la árida barranca ya no canta el ruiseñor, ni tunas pizca tu pastor.
Sólo se ven en el atardecer parvadas de negras auras que cruzan el espacio, incitadas por las brisas pestilentes de tanto cadáver de res que ha muerto.
Así es que para mediados de mayo vengas por mí porque si no a tus ganados y a mí nos llevará la chingada.
Pancracio Durazo.